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Nueva tecnología para aprovechar los subproductos de la industria alimentaria

Actualmente contamos con un porcentaje muy elevado de lo denominado “desperdicio alimentario”. Este término hace referencia a los subproductos de la industria alimentaria,  sustancias y productos con un gran valor nutricional pero que, por cuestión del proceso de fabricación o por razones comerciales, no son destinados al uso alimentario y se desaprovecha.

 

El desaprovechamiento de estos restos está a la orden del día por lo que se busca no desperdiciar el producto, sobre todo aquel que cuenta con alto contenido en proteína ya que es de gran interés para el sector alimentario. Y en caso de no ser posible la utilización directa en la producción alimentaria, podrían aprovecharse como ingredientes de piensos especiales.

 

 

Para poder utilizar estos subproductos y permitir la conservación y facilitar el transporte y distribución del producto final se debe eliminar el agua que contienen y dar lugar a un ingrediente en polvo 100% natural que puede utilizarse como consumo final o como incorporación a otros procesos de elaboración.

 

 

 

Por ello surge la creación de unos dispositivos de atomización que utilizan la tecnología “Pulse Combustion Spray Drying”, un sistema comercializado por EKONEK que consiste en el secado de proteínas.

 

Estos equipos pueden atomizar líquidos muy concentrados y viscosos, a la vez que consiguen una producción de polvo casi instantánea, sin dañar con largos calentamientos las proteínas procesadas. El proceso cuenta con una ventaja añadida: mientras que las proteínas mantienen intactas sus propiedades iniciales, la microbiología presente en el producto fresco se ve drásticamente reducida una vez convertido en polvo deshidratado.

 

Un quemador pulsante se diferencia de un quemador convencional en que la entrada de aire se abre y se cierra más de cien veces por segundo. Esto produce que la combustión se encienda y se apague de forma controlada otras tantas veces. El encendido es tan rápido que genera una onda de presión o pulso cada vez que sucede. Así, además del calor se generan más de cien ondas de choque o pulsos, que rompen en microgotas el producto que se quiere secar, para que se pueda conseguir un polvo fino dentro de la cámara de secado. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: Ekotek, Revista Alimentaria

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