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Sanidad inicia una inspección tras la intoxicación de 41 niños en comedores escolares de Pontevedra

Al menos 41 niños han sufrido una intoxicación leve tras ingerir palometa en el comedor escolar. Según confirmó este martes el presidente de la Fanpa, Rogelio Carballo, se trató de intoxicación que provocó una reacción alérgica leve y en algún caso molestias estomacales. Explicó que la incidencia se detectó este lunes al servir los primeros platos con palometa a los alumnos de infantil de varios centros educativos de Pontevedra y Marín. «Al detectar la reacción alérgica en unos niños se suspendió el plato y la empresa Arume activó su protocolo», señaló. Los centros donde se registraron más niños afectados fueron Campolongo, con 12, Álvarez Limeses con 9, y San Martiño, de Salcedo, con 7.

 

Al margen del expediente abierto por la Xefatura Territorial de Educación, la Fanpa llevará a cabo su propia auditoría a través de la empresa que lleva el control de calidad de los menús. Rogelio Carballo subrayó que se asumirá la responsabilidad que corresponda. «Lo importante es que esto no se repita», subrayó. La Fanpa gestiona 18 comedores escolares en colegios públicos de Pontevedra y cuatro en Marín, donde comen cada día unos 1.100 menores. La empresa y los menús son los mismos en todos los centros.

 

También se refirió a la intoxicación el concejal de Educación de Pontevedra, Tino Fernández (PSOE). El edil hizo hincapié en que el protocolo «funcionou» y se paralizó el servicio allí donde dio tiempo. «O número de afectados ronda os 40, todos con síntomas leves e recuperados. Quero mandar unha mensaxe de tranquilidade ás familias porque non hai unha alerta grave», remachó el concejal. Tino Fernández aludió a que se están analizando las muestras de la comida y «ata agora son meras especulacións nas que non vou entrar». El responsable municipal indicó que la situación está absolutamente controlada. «Foi unha cuestión puntual, o servizo de comedor funciona moi ben e isto non pode empañar a magnífica xestión da Fanpa nos comedores escolares».

 

Por su parte, desde la Xefatura Territorial de Sanidade indicaron que hay un expediente abierto. «Sanidade está trabajando con sus inspectores para descubrir dónde puede estar la causa de la intoxicación. Están en comunicación directa con la Fanpa», apuntaron desde la Delegación Territorial de la Xunta. La semana pasada se produjo una intoxicación en al menos 9 guarderías de la Xunta en Cangas, Fene, Arteixo, Muros, Mazaricos, Boiro y A Coruña. Niños de los centros afectados sufrieron una reacción alérgica leve tras consumir palometa. De hecho, la semana que viene posiblemente se sabrá qué ocurrió exactamente en este caso. Según informaron ayer desde Política Social, ahora mismo la investigación sigue su curso por una doble vía: a las empresas implicadas (la proveedora del pescado y la que gestionó la cocina del mismo) y al propio pescado. En todos los casos son técnicos de Sanidad los que se encargan de esta fase. Una vez con los resultados de las tres investigaciones será desde Política Social donde se tomen las medidas necesarias.

 

Las intoxicaciones de la pasada semana y de esta apuntan, a falta de los análisis pertinentes, a la escombroidosis, un proceso pseudoalérgico de los pescados escombriformes —palometa, jurel, atún blanco, atún rojo, caballa o pez espada— y que podría estar vinculado en este caso a una ruptura de la cadena de frío.

 

La escombroidosis se produce si estos pescados pasan por unas condiciones inadecuadas de conservación o refrigeración, es decir, que durante el proceso anterior a su preparación en cocina se hubiese roto la cadena de frío, que debe mantenerse en cero grados o menos. Si eso ocurre, la musculatura de estos peces sufre una descomposición bacteriana que acaba produciendo histamina (C5H9N3), una amina, es decir, un derivado del amoníaco. La merluza, por ejemplo, puede pudrirse si se mantiene sin frío, pero nunca produciría histamina.

 

La palometa puede ser de importación, ya que es una especie que se suele pescar en aguas de Mauritania. Si es así, los controles de todo el proceso (la trazabilidad del alimento) permitirán saber si los dos casos detectados salieron del mismo lote o barco. No es habitual en absoluto que en el camino se rompa la cadena de frío, pero sí posible, porque este pescado no se congela a bordo, sino que se mantiene en hielo a temperaturas cercanas a los cero grados.

 

 

 

 

 

Fuente: La Voz de Galicia

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